Al hilo de la noticia que publica Javier Martin en Loogic sobre los ingresos de Tuenti durante 2008 (más de 600.000 euros), y sus previsiones de multiplicarlos por 10 durante el 2009, recuerdo una discusión interna en Maverit precisamente sobre este tema.
Esta claro que el modelo de negocio de cualquier proyecto es más que importante. A priori pocos entornos de trabajo existen donde se tenga la capacidad de llegar al jefe y proponerle un desarrollo sin un modelo descriptivo de negocio y rentabilidad del mismo. Quizás en I+D, factorías de ideas, agrupaciones cooperativas o creativas. Pero no es lo habitual. Nada habitual si te mueves a nivel de capital riesgo, inversión, ambientes financieros, etc.
¿Y en startups de internet? Aquí la casuística, curiosamente, es dispar. He conocido, bueno, todos conocemos, proyectos dentro de este mundillo cuyo modelo de negocio no está específicamente definido. Otros donde no existe. Algunos en el otro extremo que, teniéndolo, incluso, lo llevan demasiado lejos y lo sobreexplotan. Otros que los combinan… ¿qué es lo mejor?
Por un lado, la falta de modelo tiene ventajas: implica una confianza ciega en la ídea por la ídea por parte de los impulsores del proyecto, transmite un aura mayor de comunidad (lo que reinvierte en éxito y usuarios, el gran valor de la 2.0), no supeditas funcionalidades de ningún tipo a explotación, las supeditas a servicio, resulta más atractivo a nivel de márketing, deja mayor libertad y campo de actuación a la evolución del proyecto, transmite mayor confianza, las aplicaciones son más usables y agradables en general…
Las desventajas son las evidentes: falta de financiación, dificultades de supervivencia financiera, autofagocitación, poco atractivo de cara a inversiones externas, etc. De ellas quizás la que más me ha interesado siempre ha sido el handicap a la escalibilidad para aplicar uno o varios modelos posteriormente, cuando ya tienes una gran base de usuarios. Justo el caso de Tuenti, que será enormemente didáctico de seguir.
Por mi parte, dentro de Maverit tengo claro que me gusta:
- No frenar ningún proyecto porque no tenga modelo de negocio desde el comienzo.
- Que tenga modelo cuando DEBA tenerlo.
- Me gustan mucho más los modelos combinados que únicos.
- Prefiero que sea el modelo el que se adapta al desarrollo, y no a la viceversa, salvando claro esta que ese sea directamente nuestro objetivo.
- La aplicación funcional del modelo que sea integrada pero sutil, en segundo plano.
- Que se mantenga siempre la base de uso de todos los proyectos de forma gratuita.
- Que los modelos conciban más allá de los ingresos económicos. A nadie se le escapa que valores como la exclusividad, posicionamiento, conocimiento de marca, etc. son también ingresos, y que se pueden crear modelos de negocio específicos para su obtención.
Termino mentando de nuevo como al principio a Javier Martín, y a unas declaraciones suyas en una entrevista donde afirmaba que: Me gustan los proyectos que al principio no tienen un modelo de negocio claro pero que consiguen captar la atención de la gente y luego ofrecerles un valor añadido.
Un comentario que coincide con mi línea de pensamiento al respecto.
Aunque quizás la mejor idea de todas es lograr que sean tus usuarios los que decidan que modelo/s debes aplicar