Rompiendo las barreras de la distancia

ene 8, 13:15

La distancia siempre se ve como un obstáculo a la hora de abordar cualquier proyecto, sobre todo en cuanto hasta hace poco sólo se concebía una forma de trabajo, que pasaba por ver a los empleados entrando por la puerta de la empresa, fichando, colocados en sus puestos de trabajo y desempeñando las funciones encomendadas.

Los tiempos cambian y la cultura de trabajo se va adaptando a las nuevas necesidades. Se implanta el teletrabajo y se deslocalizan los equipos de trabajo, como en el caso de MAVERIT, un equipo de personas distribuidas entre Madrid y Barcelona.

Esto implica que la responsabilidad que se debe adquirir en el trabajo sea aún mayor, ya que adaptamos el lugar y el ritmo de trabajo en función de las necesidades del proyecto, haciéndonos más metódicos en nuestras actividad diarias para que todo el desarrollo esté actualizado y compartido en todo momento.

En otras palabras, no dependemos de una llamada de teléfono que nos informe de los avances realizados en el proyecto, debemos mostrarnos coordinados y demostrar que la distancia no es más que kilómetros que impiden salir a comer con nuestros socios y/o compañeros de trabajo.

Teletrabajar no es estar solo

La expansión de Internet ya supuso una rotura de barreras al permitir la deslocalización de los grupos de trabajo, y pronto fueron apareciendo soluciones y herramientas que permiten lograr el éxito de un proyecto distribuido como si un equipo localizado en un mismo punto se hubiera encargado de él.

Uno de los puntos más delicados es la Gestión del Proyecto. Es muy importante ofrecer a todo el grupo de trabajo:

  • Objetivos.
  • Plan de proyecto, con los hitos claramente marcados.
  • Distribución y seguimiento de las tareas dentro del equipo.
  • Personas y proveedores de contacto implicados en el proyecto, desde el cliente hasta el último de los desarrolladores.

Es mucha la información que rodea a un proyecto, y es fundamental tenerla localizada, accesible y compartida en todo momento por quienes tienen la necesidad de acceder a ella, sin importar dónde se encuentre.

Active Collab, nuestra elección como herramienta para facilitar la gestión del proyecto, es quizás la herramienta web más completa en este sentido al contar con todo lo necesario para la gestión de una cartera de proyectos, tareas, tiempos, mensajes, contactos, documentación, etc.

Independientemente si eres una persona sóla, o si somos un equipo de trabajo, es importante realizar un control de versiones de todo aquello que generamos, y que nos permita gestionar la evolución del código fuente, programación, documentos, presentaciones, maquetas, imágenes, en definitiva, todo el trabajo que implica el desarrollo de un proyecto. Es estrictamente necesario para compartirlo y/o continuar dónde un compañero lo dejo, o enlazar una tarea con otra entre los distintos componentes de un equipo de trabajo. CVS es la herramienta más utilizada y estandarizada para dar solución a las necesidades de un equipo de trabajo como es nuestro caso, y para ello hemos elegido Subversion como aplicación de control de versiones. Es necesario también contar con un servidor dónde instalar el CVS, junto con normas de uso en lo que a estructura de directorios y nomenclatura de archivos se refiere. Sencillo pero potente, CVS es más que suficiente para comenzar a trabajar todo el equipo sobre un mismo proyecto.

Otro punto importante es la comunicación. Ha de fluir, como si nuestro compañero estuviera a nuestro lado. Es más, necesitaremos pedir ayuda o ayudar a nuestros compañeros en algunos momentos. Nuevamente surgen herramientas ampliamente distribuidas, pero no por ello menos útiles, que resuelven esta problemática: Messenger, GoogleTalk, Skype, Twitter son algunas herramientas que nos permiten estar conectados con nuestros compañeros y organizar reuniones on-line con todo el equipo para comentar, por ejemplo, el plan de trabajo de la semana. Ya sea bajo el típico chat o utilizando vozip, en ocasiones, incluso videoconferencias. Estas herramientas nos permiten que la comunicación y la relación entre los integrantes de un equipo sea casi igual que si nos encontrásemos ubicados unos frente a otros.

Cuando se trata de hacer extreme programming, o de pedir u ofrecer ayuda, contamos con sistemas para compartir escritorios ya integrados en los propios sistemas operativos (Linux y MacOSX sobre todo) y que otros tomen el control de nuestras máquinas, o mostrarles lo que estamos haciendo. Y si estas no nos gustan, siempre podemos acudir a soluciones como VNC , que facilitan el acceso a otras máquinas de forma remota para poder hacer demos, configuraciones, correcciones, flujos de trabajo, etc.

Por último, es importante no descuidar la seguridad de la información. Si ya supone un reto importante mantener la confidencialidad en un entorno localizado, cuando trabajamos en un equipo distribuido la responsabilidad es mucho mayor. Las herramientas anteriormente comentadas son seguras por sí solas, pero no deja de ser menos importante realizar un análisis de cuales son nuestras necesidades, dónde están nuestros puntos de riesgo y cómo podemos minimizarlos sin perjudicar a los objetivos finales: disponer de un equipo de trabajo distribuido como MAVERIT, que funciona y garantiza la confidencialidad de nuestros proyectos.

Teletrabajo Dilbert

Luis Paniagua

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